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El Congreso General Constituyente de Santa Fe que nos legó la Constitución histórica de 1853 redactó un Manifiesto a los Pueblos, que expresaba: “Los pueblos argentinos están destinados por la Providencia a ser felices, sin más condición que vivir en paz y sometidos a la ley”. La Ley Fundamental sancionada era “garantía para la libertad y el orden”. Recomendaba: “en nombre de lo pasado y de las desgracias sufridas les pide y aconseja obediencia absoluta a la Constitución que han jurado, porque los hombres se dignifican postrándose ante la ley, librándose así de arrodillarse ante los tiranos”, recuerdó Luis Iriarte, profesor asociado de Derecho Constitucional de la UNT, en el diario ‘La Gaceta’.
De esta manera, el respeto a la Ley Mayor fue condición esencial de nuestra armonía y crecimiento como Nación.
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