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ÉXODO 17,14. Y dijo Yahvé a Moisés: Escribe esto para recuerdo en un libro…
ÉXODO 18,19. Sé tu solamente el representante del pueblo delante de Yahvé, al cual presentarás los asuntos. Enséñales los preceptos y las leyes y dales a conocer el camino que deben seguir, y las obras que han de practicar.
Los fieles seguidores de Yahvé creen firmemente que fue él quien transmitió a Moisés el deseo de que escribiera un libro con su ideas, sus actos y sus leyes; y que Moisés, por supuesto sin testigos presenciales del acontecimiento, se arrogó la facultad exclusiva del oráculo divino.
Pues bien, esa fe se fundamenta exclusivamente en las propias palabras del autor, porque no hay otras evidencias; por lo tanto, tal creencia tiene una enorme debilidad, por no decir falacia: afirmar que es cierto lo que escribió Moisés porque lo dijo él.
Igual sucede con todo el Libro: Todo en la Biblia es verdad, porque lo dice la Biblia; pero, ¿y los errores manifiestos? Pues es muy sencilo, los fallos son culpa exclusiva del autor, o mejor del traductor… y punto.
Por otro lado, siendo una cantinela muy repetida el decir que Dios es incognoscible, no se entiende que si no le podemos conocer ni entender, por qué se nos presenta un libro en el que se detallan los pormenores de la estancia de Yahvé en la tierra.
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