|
Las cosas que no existen pesan más,
es otro de los giros que entenderás más tarde.
Y deja atrás tus miedos,
hoy se anuncia una guerra,
¿acaso crees que todo es previsible?,
no existe gente justa si no habitan
un interés tan justo que lo iguale.
Por eso, llegado el momento,
busca en ti, disimula,
recuerda algún poema…
No hay respuesta posible que no habite en ti mismo.
Y entonces volverás
a sonreír despacio,
no porque recuperes las cosas que perdiste,
no por ganar batallas que el mundo te negaba,
no por el éxito, o por los homenajes,
será sólo un segundo, tal vez en soledad,
un segundo que ponga las cartas en la mesa
y le dé a cada rostro el nombre que merece.
Entonces no te asustes si todos están lejos.
El amor nunca entiende de tiempos ni ciudades,
tampoco de razones para huir
de una ciudad con frío.
(De Razones para huir de una ciudad con frío)
|