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Este vientecillo suave
que alborota mi cabello
y juega travieso con mi falda,
me susurra al oído
dulces palabras, bellas palabras
que me ayudan a hacer soportable la nostalgia
que transforma la ilusión en certeza
y el olvido en presente
aportándome calma,
y un suspiro muy hondo
sale de mi garganta
y escapa raudo a unirse
a esa pena del alma,
que no cesa, viajera,
infatigable, etérea…
y tal vez allá lejos
envuelto en suave brisa
te llegue ese suspiro
que escapó de mi alma
y te lleve consuelo
y te llene de calma.
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