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No dejes que el viento se lleve tus suspiros:
¡los quiero para mí!
Guárdalos en la comisura de tu boca,
acurrucaditos entre tus labios
junto a tu sonrisa de quinceañera.
Déjalos ahí y si alguna vez nos vemos…
te los robaré a besos uno a uno
mientras nos amamos con la mirada,
con la piel y con el alma.
Desde que naciste me pertenecen.
Necesito suspirar en tus suspiros
para sentirme vivo,
para sentirme “tu hombre”
para sentirme… “tu niño”
.
No dejes que el viento se lleve tus suspiros,
guárdalos, que también quieren…
suspirar junto a los míos.
Mistral
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