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En un paréntesis de tristeza y soledad
en mi vida, llegaste con candor…con sutileza
y te hiciste dueño de mis sueños…de mis emociones,
pintaste mi cielo color de arco iris y
en tus alas traías un paraíso de promesas
que pusiste a mis diestra ofreciéndome
los más bellos sentimientos que los
hice míos en el momento de tu entrega.
La luna junto con sus luceros sonreía
complacidos matizando mis esperanzas
al volver a amar y mi jardín volvió a florecer,
me ofreciste un manojo de estrellas traviesas
que sujetaste en mis cabellos para alumbrar
mi eterno camino con melodía celestial.
Mi mundo floreció cuando llegaste y extendiste
tus inmaculadas alas hacia mi buscando mi amor
y desde ese momento mi paraíso volvió a renacer,
te ofreciste a ser mi eterno compañero y con
tu dulce voz me invitaste a seguir el rumbo que
nos uniría para siempre en una eterna felicidad
y me enseñaste como los sueños se hacen
realidad cuando creemos en ellos, con vehemencia
me deje llevar por tus huellas y por tu sombra
sin detenerme…pero al llegar al final del camino
descubrí que ese hermoso ángel que llego a
mi vida en momentos de sufrimiento…de congoja,
que transformo mi vida en un paraíso y volví a sonreír,
eras tú… que con su constancia me regresaste
a la vida y a volver a creer en el amor.
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