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Cuando recibas el calor del sol en tu piel,
son mis manos que acarician tu cuerpo
dándole ternura.
Cuando escuches el sonido del viento,
es mi voz que te susurra quedito al oído,
diciéndote cuanto aún te amo.
Cuando percibas la suave brisa
en tus labios, son los míos que
te besan a pesar de estar muy lejos,
en la inmensidad del mundo,
al otro lado del mar.
Cuando sientas la lluvia mojándote
el rostro, son mis lágrimas que no han
dejado de brotar por tu ausencia.
Cuando experimentes la soledad,
solamente así comprenderás
que ya no estaré a tu lado que ya
me habré marchado de tus sueños
y que solo existiré en tu pasado.
Ligia
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