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Quisiera volverme hiedra y enredarme en su cintura,
aliviar esa tortura, que la savia nueva irrumpa en su corazón!
Cara de poca ventana, asómate a esa vergüenza
y dame un poco de sed, ay! Que me estoy muriendo de agua!
Tantas lágrimas me cuesta la pena que me estás dando,
que me estoy muriendo de agua y tú te sigues mustiando!
Jaleo
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