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“En el tramo final de su carrera, la lucidez lo abandona; ya que no puede escapar a la megalomanía”. Se señala con asombro en algunos de los párrafos más destacados.
La calificación final fue lapidaria: el paciente sufría de neurosis, paranoia, histeria y esquizofrenia.
El perfil en cuestión fue descubierto entre documentos desperdigados de la Biblioteca de Derecho de esta célebre universidad bostoniana y es considerada por los siquiatras como “una pieza única”.
Cabe aclarar, aunque resulta obvio, que los catedráticos estadounidenses sacaron semejantes conclusiones sobre la figura de Adolf Hitler.
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