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Jomaral y Puche a mi me ha pasado lo mismo y la verdad que siento cierta nostalgia de esos tiempos, ¡con tan poquito éramos felices! Desarrollábamos con nuestros padres, hermanos y amigos una imaginación para el arte de la decoración del farolillo.
Sin lugar a dudas es bonito retomar tradiciones que estaban olvidadas.
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