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En la triste soledad
de mi cama de hospital
yo recuerdo tu carita
y me quisiera postrar
a tus plantas, Madre mía,
muy cerquita de tu altar,
y pedirte, Madre mía,
si tú me puedes curar.
Soy egoísta, Señora,
hay otros que sufren más;
yo tengo mi vida “andá”,
pero sigo pidiendo más:
ver crecer a mis nietos,
con mis hijos difrutar.
Yo sé que no lo merezco
aunque a nadie le hice mal,
pero tampoco fui nada buena
con todos en general;
faltaba mucho a tu iglesia,
mucho pedir y no dar;
en fin, Madre, a tus manos
yo me entrego y acepto
todos los años de mi vida
que tú me quisieras dar.
CORO, Santa Marta de los Barros (Badajoz)
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