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Llena de cantos marinos,
llena de presencias,
llena de paisajes marinos.
¡Cuánta sabia naturaleza !
Cuánta inspiración para escribir!
Esta vez, los encuentros han sido tranquilos.
El mar, nos acogió en su isla.
Allí, acudimos todos los años y
cada vez, nos traemoslienzos de plata.
Ahora, recomponemos estrofas
y trenzamos sueños.
Algunos, los abrimos como pañuelos
y nos tapamos del sol,
los pusimos en la arena
y en ella me acompañó.
¡Ay pañuelitos al viento!
¡Ay pañuelitos al sol!
¡Ay pesares que se vuelan!
Cuando yo te digo adios.
Tor”
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