|
Déjame contemplar la fresca hierba
salpicada de flores amarillas.
Déjame que respire el aroma
de la lavanda y de la manzanilla.
Déjame vagar sin rumbo ni destino
porque solo así
lograré encontrar mi camino.
Déjame pasear por los bosques
y perderme en el silencio inmenso
que me ofrecen generosos
esbeltos chopos y los hermosos pinos.
Déjame jugar con los guijarros
que el agua cinceló durante muchos años.
Déjame sentirme mariposa un día
y volar libre entre rosas y nardos.
Déjame que me ernede en los zarzales
porque aunque me arañen
aprenderé a curar mis males.
Déjame que me abrase el sol candente
que curtirá mi piel y me hará más valiente.
Déjame que me hiele de frío
entre la blanca nieve y el hielo más hiriente.
Déjame extasiarme contemplando las nubes
mecidas por el viento.
Déjame que vuele libre
porque eso es lo que siento.
Déjame…
|