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El destino nos ata a algunas personas . Aparecen y desaparen de nuestra vida sin pedir permiso a nuestra voluntad.
Y cuando casi hemos conseguido olvidarlas , cruelmente reaparecen de nuevo para quitarnos la paz.
Juego , ante el que no tenemos opciones y que supera nuestra razon.
Como el viento mueve las ramas , asi su voluntad nos balancea.
Y asi ocurrira , una vez y otra , hasta que un dia , sin saber porque ni como ha ocurrido ; seamos capaces de decir NO
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