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Por larga que sea la vida,
nunca dejas de aprender;
Yo, creyendo que sabía,
mi intimidad le conté
a alguienque no debía.
Pues me sobra la razón
y lo tengo comprobado
que algunas de estas personas
en algo me han traicionado.
¿Os ha dado buen provecho?
¡Vivan sus vidas contentas!
y cuando su final llegue,
Dios no os ajuste cuentas.
Entre lo dicho y lo hecho
suele haber una gran distancia,
y quien obra con “despecho”
quizá peque de ignorancia
y en algún lejano día
puede que le duela el pecho.
Raya Villalba
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