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Entonces digo “¡Basta! Déjennos vivir en paz a mí, a mi familia y a
todos los argentinos, ¡dejen de decirnos qué hacer!”. Yo todavía no sé
a quien voy a votar, pero ya lo sospecho. Porque si me dejo llevar por
los medios tengo que votar a quienes en sus programas nos prometen que
van a cambiar este horror (horror que yo no llego a ver del todo),
pero si me dejo llevar por mi realidad, entonces tengo que votar por
esta realidad porque es la mejor realidad que tuvimos en años, y yo
quiero mantener lo que con tanto esfuerzo logré construir, ¿quién me
garantiza qué será de mi, de mi familia o de mis amigos si Lilita o
algún otro candidato de la oposición vuelve a endeudarnos con el FMI,
o vuelve a bajar las jubilaciones? ¿perder el laburo?. No, no quiero
vivir eso de nuevo.
Eso sí, voy a estar muy atento a lo que pase después, y tener todo
esto en cuenta en las próximas elecciones presidenciales, pero no creo
que sea el momento de hacer apuestas riesgosas. No por ahora, ¿por
que? ¿tan mal estamos
Espero que esta reflexión que escribo y comparto no sólo me sirva a mí
para saber qué hacer sino que también le pueda servir a otros para
pensar en su propia vida y desde ahí decidir qué hacer. No voy a pedir
que reenvíen este mail a 10 personas para que luego no les pase algo
malo. Sino que pido que lo envíen a todas las personas que sientan que
les pasa esto mismo porque si no reflexionamos sobre nuestra verdadera
situación real, entonces es seguro que, como familias y como sociedad,
algo realmente malo nos puede volver a pasar.
Yo, un argentino más
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