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El libro no demuestra científicamente nada, sólo reduce el inicio del mundo a la colisión de dos partículas, no explica cómo han aparecido ni si Dios es una invención humana. Deja la duda para que cada uno se la explique como desee.
Parece una simple estrategia publicitaria para vender más libros, cosa que a nadie debe extrañar en el caso de este “científico”.
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