Quizás, quien se muestra esquiva no seas tú sino yo mismo….
Te busco afanosamente en la sensibilidad del amor, de la ternura de la poesia, y tú, te muestras conmigo tan caprichosa, tan esquiva….
Aquí bajo mi sauce, te llamo, cierro mis ojos y es entonces, cuando te siento aquí conmigo, a través de la caricia de la suave brisa, pero es tan leve ese momento que me entristece…..
Abro mis ojos, y contemplo la majestuosidad de la noche y el oscilar de las hojas por el sutíl viento….
Y es entonces, cuando siento tu dulce voz convertida en el eco del viento.
El Albatros.