| Autor | Respuestas |
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| fresa y nata | # Posted on 5 mayo, 2011 at 16:31 |
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Tu crecías…. te estabas convirtiendo en un jovencito y Ella siempre a tu lado. Fuieste con tu “padre” y Ella a Jerusalém, entraste en el Templo y por aquel “misterioso mandato” te quedaste a participar en las discusiones de los grandes pensadores… y te dolía el corazón porque sabías del dolor de “esos dos seres” tan amados al vivir la zozobra de tu ausencia…. pero es que ya estabas empezando a cumplir tu misión… Después volviste con “ellos” y ¡qué años tan inolvidables y hermosos! ¡Qué unión, qué felicidad, qué hogar tan pleno de armonía y de amor!. Cuántas veces la mirarías en el quehacer de las labores en la humilde casa, a la hora de estar reunidos en la comida, en la oración, desbordándose tu amor de hijo en aquella dulce y tierna mujer, sencilla pero con dignidad de reina, alegre y dispuesta… ¡cuánto te quería, cuánto la amabas… ¿Te acuerdas Jesús? Y un día la viste llorar… José, “tu padre” había muerto, Ella lo amaba mucho y lloraba…y tus brazos la rodearon y Ella apoyando su cabeza en tu pecho encontró, a pesar de su dolor, la paz. |
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