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La ley no dice ¡”No estafar”!…La ley dice: “Aquel que estafe a otro, en ciertas y cuales condiciones, le corresponderá tal o cual pena”. ¡Punto final para la ley!… y, es cuando intenta transformarse en una moral, cuando distorsiona su función social, cuando encapsula al individuo, cuando masifica y anula a los habitantes de un país.
La sociedad en que vivimos cree con firmeza en esta moral enlatada. ¿Es un capricho de esta cultura?…No creo que no. Creo que esta manera de intentar regular la conducta de los individuos esta avalada por un preconcepto “filosófico” también enlatado, que dice: “El hombre en su esencia, es malo, un demonio, un monstruo incontrolable, sometido a sus pasiones más ruines, destructivo y cuel”.
¡ES MENTIRA!
Yo creo firmemente que el hombre sin presiones, en verdadera libertad, percibiendo de los demás la aceptación de su persona, en la intimidad con los otros…deja salir su ser más cálido, más sincero, más amable, más humilde, más generoso, más comprometido, más honesto y, sobre todo, su ser más sensible y creador.
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