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¡Aleluya!
Creí a Dios; por eso hablé confiada, aunque me vi reducida al mayor abatimiento.
Yo dije en mi transporte de ánimo y perturbación…
todas las personas son falaces.
Mas ¿como podré corresponder al Señor por todas las mercedes que me ha hecho?
Tomaré el cáliz de la salud, e invocaré el Nombre del Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo su pueblo.
De gran precio es a los ojos del Señor la vida de tus santos. ¡Oh Señor! sierva tuya soy, hija de esclava tuya.
Tu rompistes mis cadenas; A tí ofreceré yo un sacrificio de alabanza e invocaré el Nombre del Señor.
Cumpliré mis votos al Señor a vista de todo su pueblo, en los atríos de la Casa del Señor, en medio de tí oh jerusalem.
lo importante es amarnos primero a nosostros mismos, de lo contrario, ¿que podemos dar?.
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