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¡Ha muerto un delincuente!
Ha muerto un acusado de infinidad de delitos, apañado por jueces timoratos o cómplices
Es triste la muerte de un ser humano. Pero mas triste es que haya muerto impune. Que haya muerto sin pagar sus delitos y sin pagar el daño que le hizo a la Patria.
Ahora debe enfrentar la bondadosa JUSTICIA DIVINA.
Que Dios se apiade de su alma.
(No olvidarse de “ELLA” )
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