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Una noche cayó el mundo
Y fui rodando como un
Grano de trigo aventado hacia la nada.
Caían las palabras y los gritos,
Los feroces impulsos del amor,
El galope de los sueños,
La manchada estela de las voces
Que hablaron al vacío.
Hubo una noche de llanto,
Un humo asesino
Que cubrió la pequeña gavilla de los días.
Después, sólo lágrimas.
Y el susurro muriendo por la tarde,
Y los huesos dolidos,
Y el quebranto.
Todo pasó como pasa la lluvia.
Permanecieron las huellas
De la memoria pura y dura.
Y nos llegó el olvido y su mentira,
Y se quedó en la sangre,
Y se afincó en los huesos
El beso de los sueños derrotados.
Laris.
Querido gatito: el tejado de esta casa no es el mismo, desde que tu no maullas a la luna.
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