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Sin aliento, sin confusión
viajo entre tus letras sin rozarte.
Estás como las amapolas en los campos, por millares.
Ignorándome, como ellas lo hacen con el tiempo que las mira.
Mientras tanto, mis versos te hablan sin mirarte,
mis palabras te nombran sin nombrarte.
En este viaje sin destino, van pasando estaciones
y mis versos…¡Ay mis versos!…siguen naciendo, para amarte.
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