 |
Lamento el tiempo pasado, aunque no perdido. Mientras la incertidumbre me acompaña, aún puedo disfrutar de lo que encuentro.
Escucho, cada vez más lejanas, las risas de los niños, enganchadas en surcos y caminos. Siento, en cada latido, la sensación del vértigo provocada, que busco, disfruto…
Camino despacio, ahora que puedo, en dirección contraria a la de mi niñez. Subo, a duras penas, la cuesta, que me cuesta y no termino. Respiro con alivio. No tengo obligación.
|