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Cae la lluvia lentamente sobre la noche
Susurando tenue, como si tuviera vergüenza,
Su vieja canción. En la mañana las gotas
Recostadas en las ramas, o empinadas
En el hueco de las hojas y sobre el cutis
Tierno de los pétalos, brillan como los ojos
De las lagartijas. Brillan como las grandes
Ideas que algún día han de iluminar a los pueblos.
Se lavó la montaña. El aire va secando la tierra,
Y el cielo está manso como un perrito echado.
Alguien canta. Alguien silba, Alguien ríe.
Los niños corren, crecen y juguetean
Coronados de amapolas. Los novios
Languidecen esperando las bodas.
Y sobre las viejas tejas rojinegras y lamosas
De las viejas casas se eleva como incienso
Y como oración el gratísimo murmullo del trabajo.
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