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Hablan las emociones y el tiempo calla.
Las flores ya empiezan a crecer libres.
La nostalgia de los encuentros se despereza
y surgen las miradas cómplices.
Ya es tiempo para que las palabras dancen,
los poemas se entrelacen y
la belleza de un verso haga palidecer las estrellas.
Algunas pequeñas rosas, dejaron su perfume
y ya no volverán y hay que regar jardines.
Hay que desempolvar afectos y
hay que recordar a las rosas que ya nunca volverán.
“Yor”
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