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Quise pronunciar tu nombre
pero se cristalizaron las palabras,
y como púas se clavaron en mi garganta.
Quise detenerte pero mis pies,
se paralizaron clavándose al suelo
me dejaron como estatua marmoleada.
Quise llorar y las lágrimas no pudieron,
brotar de mis ojos por estar,
agotadas de tanto llorarlas.
Quise volver a empezar,
pero no me diste oportunidad,
en esta unión la que más puse fui yo.
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