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Los enerva Cristina cuando habla y cuando calla. Los enerva el cuadro de Perón y Evita. Los enervan los pibes cuando cantan “no nos han vencido”.
La noche del 54 % que reeligió a la Presidenta, ese viejo poder concentrado, autoritario, injusto, pro colonialista, supo que empezaba a correr el tiempo de descuento para sus intereses. Al día siguiente de ese 23 de octubre del 2011, ordenaron nuevamente otra balacera desde las terrazas del monopolio.
No pegaron una. Y como sucede a menudo, lo que no te debilita, te fortalece.
Hemos cortado amarras con el pasado; la nave va y los viejos muelles se pierden en el horizonte.
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