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Esta hoja señaló en su momento, esto es varios años atrás, antes del 24 de marzo de 1976, y mientras aquella infiltración parecía proceder, como efectivamente procedía, del seno mismo del gobierno constituido, la gravísima penetración ideológica de la escuela media, a veces en sectores exteriormente revestidos de fe cristiana y en textos y obras de enseñanza general o de formación pedagógica.
Sería ingenuo suponer que esas profundas huellas han sido totalmente borradas, aunque sus aspectos más declarados y sus elementos más notorios hayan desaparecido. Pero para alcanzar en este plano, el de las ideas y los sentimientos, victorias decisivas, queda un largo camino por recorrer”.
Como se verá, las editoriales recientes de Clarín y La Nación son un eco vago de aquella simiente tenebrosa de la costilla civil del genocidio.
Claro, el clima de época ya no lo ponen ellos, sino la democracia
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