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Vive intensamente, lucha por ser y hacer feliz, aprovechando al máximo esos momentos, pero no dejes que la rutina se apodere de ti, ni que te estanques en el tiempo, aún si estás llorando o riendo. Di hoy ese “te amo” a tus seres amados, aprovecha cada instante que vivas a su lado, no sea que después sea demasiado tarde y todo haya acabado, quedando los vacíos y remordimientos que se apoderan del alma después de haber perdido lo más valioso que hemos tenido, sin haberlo disfrutado y valorado.
Nada es para siempre, solo el amor de Dios nunca pasa ni envejece…
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