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Ahí, mi amor.
Ya, sólo somos
dos molinos de viento,
anclados en el tiempo,
qué sólo interesan por su exhibición.
Cómo recuerdo y tanto me gustaba.
Qué tú bonito pelo
movido por el viento,
resbalase por mis mejillas
y rozarse suavemente mis labios.
Cómo me gustaba.
Enlazarme en tú talle,
y decirte al oído, todo el
tiempo qué he estado
soñando contigo.
Cómo me gustaba.
Mirarte a los ojos, y llegar
a ver en ellos el Arco Iris
en todo su esplendor,
y llegar cogidos de la
mano al jardín del Edén.
Como me gustaba
estar los dos desnudos,
acariciándonos hasta el amanecer,
y hacer el amor tan sutil
como si fuésemos poemas.
Ahí mi amor, cuántas cosas
se ha llevado el tiempo.
Ahora,
lo más importante para nosotros es,
seguir sentados a la orilla del camino.
Mario.
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