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En Sevilla,
en Sevilla los espejos,
con su cristal de agua verde,
en los tablaos comentaban:
Por que esa Carmen no vuelve?
La Malena,
La Malena hablaba sola,
La Niña rompió sus peines,
y Juana, la Macarrona
encendió un velón de aceite.
La Giralda está sin brazos,
y la Alhambra, sin cipreses.
Carmen, gitana moruna
de alfajores y de hollín.
Carmen, era tu bata una luna
de nardo en el Albaicin.
Cuando pasaste la raya
y tu llama se apagó
ya no cantó la Zumaya,
ni la guitarra tembló,
Carmen, Carmen,
Carmen…¡Carmen!
Se murió Carmen Amaya,
y España entera lloró
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