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Ls canción de la hoz ha terminado
en la anhelada hora del regreso,
La camisa reseca el cuerpo ha preso
en cárcel de sudor almidonado.
El cuerpio de la brega , ya inclinado
como buscando de la tierra el beso.
Gusta la boca ese sabor espeso
de la sed infinita del forzado.
Negra la faz, la mano endurecida
Junto a a la casa, la mujer espera
Sacia el beso la sed y da la vida.
Y florece de paz la casa entera,
La caricia del hijo no ase olvida;¡
¡Y la mano se torna blanda cera!
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