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En un conglomerado cíclico de sentimientos, voy de un rincón a otro de la derruida mansión, sólo para descansar un poco los riñones.
Y nada conforma las tinieblas de manera tan certera como la salida del túnel, cuando el tren ya ha pasado hace varias horas, dejando tras de sí un lastimoso chirrido que desgarra el alma.
Nix
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