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Aún sigue la polémica querida Conxita; pero la verdad es que, con romanos o con cartagineses, en la historia del arte flamenco caminaràn para siempre los cuatro muleros que van al río, como para siempre junto al melancólico eco de Pepe Marchena florecerá la rosa en el jardín sonriente y repicará la esquila, leve y nostalgica, en el Convento de las Marias.
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