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Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres.
Veamos si yo tengo el milagro que tu necesitas.”
Ese hombre de buena apariencia era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especialista en neurocirugía.
La operación se efectuó sin cargos y en poco tiempo Andrew estaba de regreso a casa y de buena salud.
Los padres de Tess hablaban felices de las circunstancias que llevaron a este doctor hasta su puerta.
“Esa cirugía,” dijo su madre. “fue un verdadero milagro.
Me pregunto cuanto habría costado.
Tess sonrió.
Ella sabía exactamente cuanto costaba un milagro: un dólar con once centavos más la fe de una pequeña.
La fe es creer que se tiene lo que no se ve.
Perseverar en lo imposible”
Hay una frase muy bella que dice:
” Si le pides a Dios un árbol te lo dará, en forma de semilla”.
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