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Traspasar el umbral, fiebre y suspiro.
Tras el umbral todo es calor y amor.
El lar que acoge dulce al caminante,
El umbral, vencido y ensoñado
en sus vaivenes.
Sal de la carne. Gemir del cuerpo amado.
y el viajero, como la muerte,
lento, inexorable,
Inaugura la senda y sus campanas.
Me permito la osadía de mis versos junto al poema del gran Gerardo Diego. Un abrazo.
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