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Un día me preguntaban si yo creía en Dios. . . entonces les respondí de la manera como pensaba:
En cada día y en todo existe la armonía de los colores, en la naturaleza esplendorosa, en el fresco rocío de la brisa, en la propia esencia de la vida.
En todo existe Dios…en el lago cristalino, en un pequeño pedazo de mar, en las olas bañando las playas, en la clara luz de la luna.
En todo existe Dios… en la oscuridad del infinito lleno de estrellas, en la inmensidad del universo, en el simple placer de verlas.
En todo existe Dios… en los secretos de esta vida, en el germinar de la semilla, en los movimientos de la tierra que gira incesantemente… en el rocío sobre la selva, en la naturaleza que encanta, en el olor que viene de la tierra, en el sol que se levanta.
En todo existe Dios… en las flores que abren perfumando la atmósfera, en las hojas nuevas que brotan anunciando la primavera.
Dios es capaz, Dios es la paz, Dios es la esperanza. El aliento del afligido, el Creador del Universo, de la luz, del aire, de la alianza. Dios es la justicia perfecta que emana del corazón. Al perdonar a quien ofende eres el propio perdonado.
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