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Él sabe lo que hace
Se cuenta que en Inglaterra, había una pareja a la que le gustaba visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres.
Una de sus favoritas era la de antigüedades y en una de sus visitas encontraron una hermosa tacita.
-¿Me permite ver esa taza?, preguntó la Señora, ¡nunca he visto nada tan fino!
En cuanto tuvo en sus manos la taza, ésta comenzó a hablarle:
Yo no siempre he sido esta taza que estás sosteniendo.
Hace mucho tiempo yo era sólo un montón de barro sin forma.
Mi creador me tomó entre sus manos y me amoldó cariñosamente.
Llegó un momento en que me desesperé y le grité:
Por favor, déjame en paz.
Pero sólo me sonrió y me dijo:
Aguanta un poco más, todavía no he terminado.
Después me puso en un horno.
Yo nunca había sentido tanto calor.
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