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Como bien sabéis, me encuentro en el pueblo de Valencia que despierta en mi un sentimiento bucólico incontenible que se traduce en poemas de elogio a la naturaleza que me rodea y me maravilla un día sí y otro también.
Cada mañana lo primero que veo es un precioso sauce que parece saludarme con ese aire melancólico tan característico.
Por cierto… Hoy me he enterado que su corteza posee un ácido llamado salicina que ya conocía Hipócrates y que más tarde se sintetizó como ácido acetilsalicílico y dió lugar a la familiar aspirina.
Aquí os dejo este humilde poemilla dedicado al sauce.
Feliz día!!
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