 |
“Evidentemente, no me refiero a aquel arrebato de pasión
que creemos que nos durará toda la vida,
que nos mueve a decir y hacer cosas
que al cabo del tiempo lamentamos,
que nos hace suponer que no podemos vivir
sin una determinada persona,
que nos lleva a temblar de miedo
al pensar que podemos volver a perderla.
Aquel sentimiento
que nos vuelve
más pobres, no más ricos,
porque queremos poseer lo que no podemos poseer,
queremos retener lo que no podemos retener.
Y tampoco me refiero al deseo físico
ni al amor propio, parásitos que gozan
al camuflarse de amor desinteresado.”
Hablo del amor que devuelve la vista a los ciegos.
Del amor que es más fuerte que el miedo.
Hablo del amor que dota a la vida
de un sentido que no atiende
a las leyes de la caducidad,
que nos hace crecer y no conoce fronteras.
Hablo del triunfo del ser humano sobre el egoísmo y la muerte”
El arte de escuchar los latidos del corazón.
Jan Philipp Sendker
|