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SONETO A MI JUVENTUD.
Se postró un pensamiento en mi cabeza,
Sobre el terreno que entonces yo pisaba,
En aquella tierra que el arado surcaba
Por la desolada campiña cordobesa.
Lenta volteaba paralelamente
La veteada, blanca y negra arcilla
Que, esperaba recibir nueva semilla
Que la tierra cubriría noblemente.
Pensé arrancarme, cual demente,
El corazón, cual otra semilla fuera,
En arrebato de dolor profundo,
Por ver si al destruirlo y enterrarlo,
Brotaba, al llegar la primavera,
Otro corazón más fuerte en este mundo.
Raya Villalba.
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