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Ten paciencia con todas las cosas, pero ante todo contigo mismo.
En las montañas de la verdad nunca escalas en vano.
Cuando no podemos encontrar tranquilidad dentro de nosotros mismos es inútil buscarla en otra parte.
Rezas cuando estás afligido y cuando estás necesitado; ojalá pudieras rezar también en la plenitud de tu alegría y en tus días de abundancia.
Las personas se vuelven malas y culpables porque hablan y actúan sin prever los resultados de sus palabras y hechos.
Tu vida real es a menudo la vida que no llevas.
Si un hombre habla o actúa con el pensamiento puro, la felicidad le sigue como una sombra que nunca le deja.
No llegamos a conocer a las personas cuando se acercan a nosotros; debemos acercarnos a ellas para averiguar cómo son.
Vive cada día como si tu vida acabase de empezar.
Algunas personas siempre se están quejando de que las rosas tienen espinas; yo estoy agradecido porque las espinas tienen rosas.
Debemos cambiar, renovarnos, rejuvenecernos siempre; de lo contrario, nos endurecemos.
Examina tu propio corazón; lo que te duele de los demás en ti mismo puede estar.
Lo más grande del mundo es saber ser uno mismo
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