 |
Se hacen muchas comparaciones de la vida, que si es un río como decía Jorge de Manrique, que si es como un libro…
Lo cierto es que pasan los años a distintas velocidades. En la niñez y la juventud van despacio y ni pensamos en hacernos mayores, pero cuando llega la madurez, los años se vuelven rápidos como el rayo y te haces mayor casi sin darte cuenta.
Algunos dicen que no cuentan los años cronológicos si tienes una mente joven.
Opino que ciertamente saber avanzar, crecer y evolucionar, adaptarse a los nuevos tiempos y realizar una actividad física constante y adecuada ayuda a mantenerse en forma tanto físisca como mentalmente pero con los años también llegan ciertas limitaciones que hay que saber aceptar con resignación.
Mantenerse siempre ilusionado con algo, seguir soñando con metas que requieran esfuerzo o constancia es primordial, como también lo es amar y saberse amado, sentir el cariño de la familia y de los amigos, saber divertirse y disfrutar de la vida saboreando cada instante intensamente.
Por eso la vida es bella a cualquier edad si eres capaz de disfrutar de los buenos momentos y aprender de los malos que también son necesarios para valorar todas las cosas buenas que nos regala la vida.
|