|
Se te embroca desde lejos, pelandruna abakanada,
que has nacido en la miseria de un convento de arrabal…
Porque hay algo que te vende, yo no sé si es la mirada,
la manera de sentarte, de mirar, de estar parada
o ese cuerpo acostumbrado a las pilchas de percal.
Chorreás grasa por todos los poros mentirosa.
Esa parte del tango Margot te calza como anillo al dedo.
Falsa como nadie; dicen que estabas emocionada cuando saludaste a Francisco; no es así; estabas tragándote la rabia y el odio por la humillación.
|