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Así es, las dos caras de la misma moneda, la vida y la muerte. No se si será inmadurez en ese aspecto pero no puedo evitar que me afecten mucho los fallecimientos de las personas y especialmente aquellas a las que conozco bien, no digamos cuando son familiares.
La muerte es tan natutal como la vida misma y sabemos que a todos nos llegará pero es muy duro y especialmente cuando se trata de una persona tan joven y con toda una vida por delante.
Gracias amigas!!
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