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Entre azahares y gardenias,
jazmines y rosas blancas
desgranando su dulzura
regalando su elegancia
cayendo como una lluvia
pétalos de flores blancas
que acarician suavemente
un rostro de porcelana.
que refleja en su semblante
la ternura sublimada.
Los pétalos van cayendo
alfombran la tierra blanda
diseñando así una senda
para que pise descalza
una vestal sonriente
la reina que no reinaba.
Pasea majestuosa
con túnica inmaculada
ceñidas a su cintura
dos magnolias perfumadas.
Rodeada de belleza
de nardos, esbeltas varas
campanillas y azucenas
a su paso se inclinaban
y hasta los tiernos capullos
quizá promesas frustadas
mostraban su linda estampa
y sin querer la adoraban.
Las florecillas sencillas
y hasta las flores más raras
son al principio capullos
luego flores perfumadas
coronaran a la reina
esa que ya no reinaba.
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