 |
Desde el inicio del gobierno de Nestor, tiraron a matar: Al principio creyeron que fácilmente voltearían a ese pingüino insolente, que venía a entrometerse en un ordenamiento que ya había sido planificado. Nadie le había pedido que viniera a cambiar nada, ni a pedir perdón por nada. Sólo tenía que venir a salvar las papas por un tiempo para disimular un poco y seguir con el plan, que era entronar a Duhalde en la presidencia cuando en ese diciembre de 2003 ese flaco agrandado cayera.
Y siguieron tirando sin parar durante los 10 años que siguieron, cada vez más desesperadamente. Que alguien me desmienta, si no es así. Hasta que finalmente encontraron, en la fragilidad de su cuerpo, el de Cristina, el blanco perfecto.
|