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Se hace política de ajuste, un ejemplo: no se han construido las escuelas que se iban a hacer con la plata de los edificios de Catalinas, es decir que se mintió con descaro, las reparaciones de las escuelas siguen con años de retraso, los hospitales han perdido servicios, no es casualidad que la mortalidad infantil haya aumentado, y la ciudad se ha desentendido por completo de la construcción de viviendas. La plata va para asfaltar calles y para gastos que no guardan proporción con la inversión, por cierto que la inversión del gobierno de la ciudad se encuentra en los niveles del 2001. Se hacen obras que terminan en negocios inmobiliarios con presupuestos inflados, me viene a la mente el increíble caso de los canteritos de Núñez al costo de un millón de mangos cada uno. Es difícil establecer el límite entre negocios a costillas de los contribuyentes y corrupción lisa y llana. Como es difícil no lo vamos a hacer.
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